Tiburones que brillan en la oscuridad adornan las aguas de Hawái

Este año ha sido tumultuoso, con el raro atisbo de noticias gratificantes que nos recuerdan que todavía hay esperanza para el mundo. Uno de esos datos fue el descubrimiento de una nueva especie de tiburón frente a la isla de Hawái en julio: el Etmopterus lailae, miembro de la familia del tiburón linterna.

Los tiburones en cuestión emiten un brillo etéreo conocido como bioluminiscencia, aunque no como lo habíamos visto antes. La mayoría de las criaturas que brillan en la oscuridad logran su resplandor a través de la secreción de sustancias químicas bioluminiscentes o bacterias simbióticas. Sin embargo, el Etmopterus lailae se opone a esta tendencia y emite su luz desde diminutos órganos glandulares conocidos como fotóforos.

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Aparte de los tiburones linterna, solo hay otra familia de tiburones que ejerce las mismas capacidades bioluminiscentes, a saber, los tiburones kitefin (Dalatiidae), lo que hace que el descubrimiento sea bastante especial. Los depredadores luminosos fueron descubiertos en las aguas que rodean las islas del noroeste de Hawai en el Océano Pacífico.

¿Qué es la bioluminiscencia?

La bioluminiscencia es la emisión de luz precedida de una reacción bioquímica, rasgo registrado en más de 700 géneros de animales. La mayor parte de los animales bioluminiscentes viven en el océano (cableado informó una estimación en 2011 de que entre el 80 y el 90 por ciento de la vida en las profundidades marinas tiene esa capacidad), una imagen bellamente representada por la escena favorita de todos en Life of Pi...

La bioluminiscencia se diferencia de sus contrapartes emisoras de luz, la fosforescencia y la bioluminiscencia, en que no necesita un requisito previo de entrada de luz solar (u otra radiación electromagnética) para generar su luz.

Los tiburones linterna se desvían ligeramente de la tendencia de emisión de luz por fotóforos en los peces en general, y estos últimos muestran una propensión a la emisión de luz por la producción de bacterias simbióticas o por sus propias reacciones químicas.

Mientras tanto, los investigadores descubrieron que los tiburones linterna de vientre aterciopelado emiten luz visible de manera similar a través de fotóforos. Sin embargo, la composición biológica de esos pequeños órganos, un grupo de células fotogénicas conocidas como fotocitos, sugiere que también están involucrados en una serie de otras funcionalidades, incluido el camuflaje, la comunicación y la búsqueda de una pareja adecuada (los genitales brillantes permiten a los especímenes identificar a los miembros de el sexo opuesto).

Ahí lo tienes: la bioluminiscencia no es solo una maravilla que brilla en la oscuridad. Más bien, sirve a los agudos propósitos evolutivos de mejorar la autopreservación, la comunicación entre especies y la procreación.